'cookieOptions=learn o link La Cripta : En el más allá

martes, 13 de enero de 2015

En el más allá



En un hospital de una ciudad urbanizada, un anciano intenta dar su último respiro, ya sin ganas de aferrarse a la vida, apenas lo intenta siente que ha vivido lo suficiente y que no quiere ser una carga.
Por otro lado un niño intenta ganar la batalla, leucemia es el nombre de su demonio, pero este pequeño ángel vino con esto desde su nacimiento, su madre llora su padre intenta calmarla pero el mismo siente que con dificultad puede abrazar a su esposa, el tiempo susurra y deja de tomar velocidad, los doctores aprietan el corazón del joven, empujan tanto como se puede, el niño no sabe lo que es una vida sin tener un tubo impregnado en el cuello, sin tener marcas en los brazos de las agujas en el cuerpo, no sabe leer o escribir apenas sabes pronunciar ciertas frases con coordinación; el anciano derrama una lagrima desde la otra habitación como si supiera que es una hora, los años que le llevo recaudar para la medicina que ahora le arrebata la vida le parece bien, el solo era un contador de una pequeña iglesia, sin oportunidad a jubilarse, sus visitas son sus hijos ya profesionales y un par de nietos que tienen la edad para quedarse.
Tantas llamadas que parece que la línea quiere intentar no caer, todos los tíos se llaman, los hermanos timbran constantemente, pero la fuerza con la que intentan mantener no les basta, saben que es la hora, el doctor ingresa de manera apresurada a revisar a su paciente, descubre el problema pero sabe que es muy delicado, una cirugía para liberar el tracto respiratorio es lo que necesita, su cuerpo no lo va resistir, un hijo pide ver los rayos X no tiene idea solo sabe que su padre está mal, está dolido apenas puede guardar la compostura.
Mientras la situación parecía caer por el destino, sin que la ciencia pudiera hacer más que pedir calma sin hacer promesas, ambas vidas rompían sus hilos con la misma esencia de su ser, desprendían el alma de sus cuerpos y se elevaban por inercia, sin conciliar nada con nadie y sin mayores palabras despedida que quejidos y convulsiones dejaban el mundo llano y plano para pasar a una dimensión distinta donde la paz aguardaba, donde las horas no tenían sentido y los sonidos eran canticos de aleluya.
No había luz de otro lado, no hay puentes menos ángeles esperando, el color se vuelve uno mostrando un efecto contrario cuando usas un prisma, lo que ves es un vacío pero no es total, tu vida no pasa ante tus ojos pero si en tu mente, lo que vez no es lo mismo que lo que sientes, la angustia te revuelve el estómago, el punto medio entre estar vivo y ser del todo un ser de energía es un proceso impactante, puedes ver tu misma forma pero solo eres ahora un espectro lleno de partículas de luminosidad ni más ni menos, las necesidades se eclosionan y extinguen, tomas el control de todo, se siente raro escuchar como lo que formaban tus pulmones se llenan y vacían intentado buscar aire pero no hay nada en ese lugar.
Alma ahora era eso el niño, podía palparse pero no encontraba muchas diferencias, tal vez era su cerebro quien jugaba con él, tratando de aparentar que no ha pasado nada, pero sí que paso, ya no era más un lazo con su cuerpo ahora era todo, esta complementado con su medio y su nueva forma.
Entonces la dimensión se dobla, hay múltiples imágenes, colores, hasta se podía distinguir un pequeño olor, de un vuelco enorme, una sacudida impresionante vuelve a lo que parece ser la tierra, tumbado por la fuerza del impacto, logra levantarse un camión pasa delante de suyo, pero lo atraviesa con tal facilidad que parece algo inverosímil, la particularidad de ahora ser un ente energético es que puede atravesar todo, es ahora una bola de luz en otro plano, sale de la carretera movido por otro sacudón, ahora aparece en una casa cualquiera, no reconoce nada, es el cuarto de un niño, intenta tomar algo pero nota que esta vez sí puede sostenerlo, como si fuera algo que puede controlar a voluntad, pero una vez más toma un fuerte movimiento apresurado que lo envía directo al hospital donde el acaba de dejar.
Sus padres lloran mientras el medico intenta explicar porque no fue capaz de mantener con vida a su hijo, como era imposible hacer más que dejar que el fuera, lo entiende perfectamente, se acerca a sus padres y les da un abrazo fuerte, pero esta vez intenta atravesarlos para evitar que se sientas incomodos, ellos siguen desconsolados sin notar mucho más que un leve frio, pero el siente un calor familiar algo que le hace apreciar el momento tanto que lo saborea en su mente.
Nota algo que lo saca de sí, detecta otra forma de luminosidad como él, pero de un color más tenue, como si sus luces tuvieran algo que le quitase su brillo, ahora su posición es menos erguida, mira a lo que él siente es su familia, varios adolecente y gente mayor se rodea para abrazarse, comienzan a hablar de cosas banales, como el cuidado de la casa, los preparativos del funeral y demás, como llamar e informar a los familiares de lo ocurrido, todos toman sus móviles y piensas en esto como si de una tarea se tratase.
El niño siente pena, no por el señor sino por los señores y jóvenes, sienten que toman la muerte demasiado enserio, el no siente que el mundo terminen con el fin de la vida, decide acercarse antes de que la fuerza que lo transporta decida arrancarlo de su lugar.
— Señor, ¿por qué esta tan triste? — se acerca el niño con una mirada profunda.
— No estoy triste niño, solo creo que no hice lo suficiente en vida, que no deje palabra alguna, tú también acabas de irte, te parece que es justa la forma en la que nos desvanecemos —
— No lo sé, pero no hay más formas, usted también estuvo en el otro lado, a mí me da miedo aparecer en distintos lugares — ¿De qué hablas?, yo siempre estuve en este lugar, solo salí de mi cuerpo — estaba algo intrigado el anciano.
— Pensé que todos íbamos al mismo lugar, mi padre me hablo del paraíso, del túnel aunque yo vi algo distinto solo era un vacío — Tal vez no merecemos ir al mismo lugar, tal vez estabas en el lugar antes de llegar al paraíso, pensé que una vez muerte vería toda la verdad, pero siento como si hubiera nacido de nuevo, todo es tan confuso como aquel entonces —
Tomaron un momento para hablar sobre sus vidas, como había sido compartir sus experiencias, de que forma el mundo era un lugar distinto para ambos, de cierto modo ahora ambos desde su punto era un sabio, el niño tenía un amplio conocimiento sobre el estar internado, el anciano sobre las relaciones y la familia, el trabajo como sentía haber succionado por los achaques de sus fútiles metas impuesta por y para otros, dijo que había vivido bien pero cumplido el sueño de otros.
— Es la oportunidad para arreglar el camino, tome esto como un nuevo comienzo, además si lo nota aquí no hay tal cosa como el tiempo, no siento hambre, menos necesita aire, puede hacer lo que quiera, siempre quise volar y ahora creo que puedo, no hay nada que conozca como un límite — argumentaba el muchacho.
— Es cierto aquí no hay aplausos o abucheos, solo energía, estamos en el mismo lugar pero a la vez en ninguno, sabes tienes razón puedo hacer todo como yo quiera, tal vez no me espere un lugar feo, quiero quedarme un poco más aquí, tu puedes ir, tu eres un ángel ya — sonreía el señor.
— Pues yo no he visto ninguno, no tengo idea de cómo irme menos porque estoy en este lugar, no sé qué hace que me mantenga aquí, podría irme pero no puedo — Pues creo que yo se la respuesta, tengo un método que tal vez funcione, le dicen recoger sus pasos, te has pasado la mayor parte de tu vida en este hospital, me dijiste que fuiste a una casa, estuviste en el exterior, puede que ahora puedas ir a tu casa a donde quieras estar, una vez llegues volverás a donde estuviste, puedo acompañarte, total todo el tiempo de la eternidad — tomo de la mano al niño y le pidió indicaciones del camino.
Flotar era sencillo y se notaba natural, llegar a cualquier lado era muy rápido y eficiente no había tal cosa como el cansancio, la velocidad era constante y paciente parecía como si el mundo se moviera mientras ellos esperaban, llegaron al lugar era una casa muy bonita, llena de un jardín muy bien cuidado, la casa era de concreto con detalles de madera, por dentro estaba pobremente amoblada pero lleno de cuadros y demás objetos decorativos.
— Este es mi lugar favorito en el mundo, no quisiera otro hogar que este hogar — saltaba de un lado a otro el niño que en vida apenas si caminaba.
— Es un hogar, no se parece en nada al mío, a mí me gustaban mucho los muebles, yo hacía muchos, era diseñador de interiores — lo miraba con una estima muy paternal.
— Entonces que necesito hacer para poder irme a ese lugar tan bonito que llaman paraíso — cuestionaba el pequeño.
— Ya estás ahí, solo necesitas cerrar los ojos y esperar — el niño obedece y siente algo diferente, como si volviera tener su forma física, como si volviera tomar sentido, necesitaba respirar, necesitaba aire más que a nada.
— Desfibrilador, uno, dos, tres, despejen — un impacto eléctrico en su pecho.
— Lo ha salvado doctor — dijo una enfermera — El lucho también, examínenlo hasta que se regularice, bien chico tienes agallas, tus padres esperan por ti —
En la afuera de la habitación donde falleció el anciano.
— Solo necesita firma aquí y aquí, su padre es donante de órganos, eso facilita el trámite, de verdad le agradezco, va salvar a un niño con leucemia, de verdad ese hombre es un héroe —



No hay comentarios:

Publicar un comentario